¿Crisis?
Posteado en General, Pedacitos de mí sobre Mayo 11, 2008 por El barqueroCuando le preguntaban por la crisis de su equipo de fútbol, decía Chilavert (un portero paraguayo que encontró fama por ser uno de los más goleadores de la historia y también por su alocado comportamiento en el campo) que eso no eran crisis, que la palabra crisis es cuando un niño se muere de hambre y no cuando once tíos en pantalones cortos cobran millones al año y van segundos en la liga de su país. Y razón no le faltaba.
No sé si la situación económica actual que estamos atravesando correspondería a este apelativo apocalíptico y tajante pero de lo que estoy seguro es que empiezo a padecer los síntomas de haber comprado un piso hace apenas un año, en pleno apogeo de la burbuja inmobiliaria. De hecho, no sé si soy afortunado por ser joven y tener una vivienda propia (de ochenta metros cuadrados de dignidad, señora ministra) o desgraciado porque no hay Dios que vaya a poder pagarla en esta maratón de subidas de tipo de interés. Además, Hacienda me ha desplumado de un tirón al cobrarme el dieciocho por ciento del beneficio obtenido de la venta de un piso que se vendió casi que por fuerza mayor pero que en la letra pequeña a ellos les consta como especulación, una bofetada en toda regla, injusta, debo añadir.
Y lo cierto es que con la boda por medio, y ya sé que me caso porque quiero pero necesito tener una vida, gracias, la cosa se está poniendo apretada -bastante- así que voy a empezar a reducir gastos y el primer paso va a ser cerrar la página web de Donde todo se acaba. Algo de positivo hay en esa acción y es que quizás me pase más por la Estigia, que los de wordpress de momento no piden limosna. He pensado que siempre hay tiempo para volver a lanzarla a la red así que tampoco la echaré de menos pero me jode haber invertido tanto tiempo en exponer mis creaciones para liquidar, por A o por B, el trabajo.
De nuevo.
No recuerdo cuánto hace que no piso el Camp Nou. Es más, casi que me alegro por la nefasta temporada realizada porque me han librado de un gasto innecesario por un fútbol que no ha existido.
También se han acabado los cómics a mansalva. Hace unas semanas inauguraban el Salón del Cómic de Barcelona y en principio decidí no ir hasta que pudo más mi corazón (y el hecho de que no haya faltado desde hace más de una década a la cita) y allí nos personamos Lurds, Yolanda, Kris, mi hermano y yo aunque con la asignatura de no gastar ni un céntimo. Al menos disfruté con las exposiciones: bestial las ilustraciones originales de la serie “Heroes”, y muy interesantes las dedicadas a Drácula, El laberinto del Fauno (con trajes, bocetos y máscaras) y sobre todo Hellboy, mano, cascos de enemigos y cadáver a tamaño real incluido como se puede observar en la foto. Vamos, que por ver, vimos hasta el coche de Fernando Alonso, expuesto en el Corte Inglés del Portal de l’Àngel debido a que la carrera de Montmeló estaba próxima.
Ni las vitrinas que iban a servir como mausoleo Matrix en el piso han podido servir como tal ya que se han convertido en estanterías de madera, y el propio mausoleo en un rinconcito del estudio con luces a pilas pegadas en los laterales.
Ya no sé dónde están mis amigos, hace un tiempo que no salimos a cenar con ellos. Hay que pagar trajes, fotógrafos, banquetes. Por no tener, no tenemos ni lluvia. Este temporal que llevamos soportando un par de días parece un espejismo en Cataluña.
Pero no voy a llorar por algo que sufren la mayoría de jóvenes en este país porque tengo claro que en unos meses, después de pegarme el viaje padre y volver como nuevo con mi título de “marido” bajo el brazo, van a venir tiempos mejores. Y entonces estaré aquí para reivindicarme. Para respirar de nuevo. Para salir a la superficie de un mar envuelto en bruma.
Y para recordar que las crisis son mucho más que once tíos en pantalones cortos que van segundos en la liga de su país.








